25 noviembre 2011

Unanimidad fuera de España: reformas ya.

El candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, celebra su victoria en las elecciones españolas junto al resto de su equipo en el balcón de la calle Génova de Madrid.

España ya ha elegido al que quiere que sea su presidente del Gobierno durante los próximos cuatro años. Mariano Rajoy, el candidato del Partido Popular, será el encargado de formar el nuevo ejecutivo gracias a la mayoría absoluta que consiguió el domingo 20 de noviembre en las urnas. El amplio respaldo del electorado se ha traducido en 186 escaños, de los 350 que tiene el Congreso de los Diputados, y en 136 de los 208 que tiene el Senado.

En plena crisis mundial, los medios internacionales se han hecho eco del abultado triunfo por un lado, y del descalabro que ha sufrido el Partido Socialista, que ha cosechado sus peores resultados.

«Los mercados financieros han recordado el lunes a los españoles que una aplastante victoria electoral podría haber sido la parte fácil del reto para el gobierno de centro-derecha liderado por Mariano Rajoy», publicó el periódico estadounidense The New York Times. La Bolsa no compartió el eslogan de los populares, que era Súmate al cambio, y abrió el lunes con pérdidas y con el aumento de la prima de riesgo.

Por su parte, el Corriere della Sera de Italia, otro de los países con más problemas económicos, incide en la misma idea con el titular de su crónica de la jornada de votación: «La fiesta triste de la derecha española». Y añade un subtítulo para explicar el porqué de esa cara amarga: «Resultado récord pero Rajoy tendrá que lidiar con millones de desempleados y con el resurgimiento de los separatistas».

Al candidato electo le han felicitado los responsables de los principales gobiernos y también ha llamado a muchos de ellos. La canciller alemana, Angela Merkel, le envío un telegrama con el siguiente mensaje: «Ha recibido usted un mandato claro de su pueblo para adoptar las medidas de reforma necesarias».

Eso mismo es lo que le reclaman las agencias de las que depende la calificación de la deuda de España. Standard & Poor's y Fitch ya han anunciado que mantienen su nota, pero que podría variar a la baja. El medio económico británico Financial Times lanza otra advertencia: «No hay tiempo para fiestas».

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