14 junio 2018

Código promocional Coinc

Coinc lleva años creando con mucha frecuencia promociones para invitar a amigos. Ellos suelen recibir muchas consultas por correo electrónico y por redes sociales sobre la dinámica de la promoción, así que escribiremos este artículo en el que resolveremos las  dudas más frecuentes. Los participantes en la promoción recibirán un código en su correo electrónico, en el se indicará el código de participación. Se trata de una promoción en la que no participan todos los clientes, por lo que igual no te llega el correo. Para poder  participar tienes que tener activos los permisos comerciales de Coinc, en cada promoción tenemos en cuenta unos criterios diferentes para seleccionar a los participantes y se asigna un número máximo de códigos de invitación. Habitualmente se van probando diferentes rangos de edad para asegurarnos de que llegue al máximo número de personas. Una vez han sido todos los clientes que cumplan ese criterios seleccionados, se va ampliando la cantidad hasta repartir el número de códigos promocionales Coinc en total.


Si estás interesado en participar en la próxima promoción para invitar amigos, puedes escribirnos a través del apartado de contacto de la web. Entrar en el listado ayuda a tener más posibilidades, pero la participación no está nunca asegurada. Como tenemos un límite de códigos en cada promoción, una vez que se ha alcanzado el límite no se incluirán más personas en la lista de  interesados. Los códigos promocionales tienen una fecha de utilización determinada, puedes consultarla en el correo electrónico que te enviaremos informándote de dicha promoción. Una vez está finalizado comprobaremos que esos códigos sean correctos, o sea, que no sean antiguos y que coincidan con los que hemos enviado a los usuarios por correo electrónico.

En cada promoción encontrarás una fecha límite para darse de alta y otra para mantener el ingreso mínimo en cuenta. Una vez haya finalizado el plazo para mantener el ingreso mínimo, se tardarán unas semanas en hacer todas las comprobaciones pertinentes y también los ingresos. Cada promoción tiene unas condiciones específicas. En el correo que te enviamos indica tanto el importe mínimo a ingresar como el plazo  que tiene que mantenerlo en la cuenta. Sí el alta no se ha completado que esta es una causa frecuente, muchas personas se quedan en la primera fase de alta, introduciendo solo algunos datos básicos como el nombre, el alias y el correo electrónico. Para que el alta se considere completa, la persona tiene que haber subido toda la información requerida como el justificante de actividad o el DNI, al igual que la firma. Una vez finalizada el alta recibirá un correo indicando que todo está verificado, si se tiene duda en cualquier momento siempre se puede contactar por correo electrónico o en los perfiles sociales de Coinc.

Aunque son  menos los casos en ocasiones el código es incorrecto. Algunas personas por error olvidar añadir el código o algún dato de numeración no es correcto. El sistema en estos casos no puede identificar a la persona que invita y por lo tanto no puede asociar lo para que ambos se benefician. Recomendamos en estos casos que si al finalizar la promoción no se ha recibido el código nos escriba para ver cuál es el motivo. En el caso de no haber recibido el importe puedes consultar a tu amigo si realizó el ingreso mínimo, puesto que en algunas ocasiones hay personas que olvidan este paso y sin él es imposible cumplir las bases de la promoción. Ten en cuenta que los amigos que hayan iniciado el registro y no esté completo no se mostrarán aún en dicha comunicación.

El límite de 5 amigos es solo para la persona a la que invita, en cambio ese límite no afectaría a las personas que se registren con tu código, de modo que si 10 personas se registran con tu código en el plazo indicado, esas 10 personas recibirán el dinero de la promoción. Estas condiciones cambian en algunas promociones, así que es importante mirar las bases legales de cada campaña. La campaña solo es válida para nuevas altas y para ello tenemos una cuenta tanto de correo electrónico como de DNI. Una vez que has dado de baja una cuenta en Coinc, puedes registrarte de nuevo pero no beneficiarte de la promoción de nuevas altas. En el momento en que se han alcanzado los límites de altas, se comunicará a los usuarios que están participando en la promoción. Las fechas en las promociones no las decidimos hasta una semana antes, por lo que es muy difícil determinar si habrá una al mes siguiente o en qué fecha será.

Si te gusta el teatro estás de suerte, ya que con motivo del Día Mundial del teatro, Atrápalo te trae un 27% de descuento mínimo en más de 200 eventos, así que podrás disfrutar de importantes descuentos tanto en las ciudades de Madrid como en barcelona. Descuento de entradas en el teatro en madrid, estas son algunas de las obras más populares en la capital de España de las que podrás disfrutar junto con sus descuentos correspondientes en atrápalo. El test, en madrid, segunda temporada en el Teatro Cofidis alcázar, tiene un descuento del 31% en Atrápalo. Los hombres son de Marte y las mujeres de venus, en nuevo teatro alcalá, con un descuento del 40% en atrápalo. Estas son algunas de las obras más populares en Barcelona con sus correspondientes descuentos. Yo también fui a egb, en Aquitania teatro, con un descuento del 36% con atrápalo.

En el club de ahorradores de Coinc,  podrás encontrar muchas ofertas en tus entradas de teatro, cine y demás espectáculos.

07 junio 2018

Créditos rápidos online

Si necesitas dinero extra, pero ya tienes algunas deudas activas inscritas en el Registro de morosos, los préstamos con ASNEF son un determinado tipo de crédito que puede solicitar y contratar. Desde los minicréditos por pequeños importes, hasta los préstamos rápidos personales e hipotecarios de cantidades más elevadas, todos ofrecen la posibilidad de conseguir financiación a pesar de tener deudas pendientes. A primera vista suena bastante bien, sin embargo los préstamos con asnef con llevan también diferentes riesgos que deberías de tener en cuenta antes de solicitar este tipo de financiación. Este tipo de préstamo solo los puede solicitar a través de entidades privadas de financiación, pues los bancos normalmente no los conceden. De todas maneras si un prestamista privado ofrece créditos rápidos online con ASNEF,  eso no significa que te lo vayan a conceder automáticamente. Deberás de cumplir una serie de requisitos y pasar un control de riesgo por parte de la entidad prestamista particular.


Aunque se llamen préstamos con asnef, la mayoría de estos prestamistas pone un límite para las deudas registradas. Lo normal es que no sean superiores a unos 1000 € aunque algunas entidades suelen poner el límite más bajo. Si tus deudas están contraídas con una entidad bancaria, es también más complicado que te concedan el préstamo. Para conseguir un crédito rápido online con ASNEF, tienes dos opciones cómo garantizar tu capacidad de devolver el dinero que te van a prestar en el tiempo pactado. Según sea la cantidad solicitada o con un ingreso regular para poder cumplir sus compromisos de pago, utilizando como garantía un activo en tu propiedad como puede ser una vivienda, un vehículo o un garaje, aunque esto no se suele dar en los préstamos online en el acto que se solicitan por internet. Aunque en el último caso debes de tener en cuenta que puedes terminar perdiendo lo que ofrezcas como garantía.



Si la solicitud es aprobada, las limitaciones eran más rigurosas que para un crédito tradicional. Un préstamo con asnef sale más caro que un préstamo tradicional del mismo tipo, si lo solicitas a una entidad bancaria, pero los prestamistas particulares online no son así, para ellos les es igual un préstamo con asnef que sin él. La posibilidad de contratar un crédito cuando ya tienes deudas pendientes es un riesgo que puede hacerte caer en un endeudamiento grave para tu salud financiera. Antes de decidir contratar este tipo de créditos con asnef hay que tener en cuenta que el impago se penalizará con el pago de un interés de demora, en función de los días naturales que transcurran sin que devuelvas el préstamo. Los préstamos con asnef tienen algunas desventajas y conllevan un gran riesgo de sobre-endeudamiento o incluso la pérdida de tus bienes empeñados para garantizar la devolución del préstamo. Si tienes pagos pendientes de mucha importancia y estos no ha sido contraídos con una entidad bancaria o si te surge un inconveniente, en el mercado siempre podrás encontrar algunas posibilidades de conseguir el dinero necesario al instante y sin requisitos. Y, siempre y cuando lo uses de forma responsable.

En realidad es muy sencillo terminar inscrito en el fichero de morosidad, ya que una factura de servicios o un recibo de teléfono no abonado son motivos más que suficientes. Si en algún momento te encuentras inscrito en la lista de morosos lo mejor es intentar de pagar y cancelar las deudas lo antes posible, ya que mantener tus cuentas al día sin deudas pendientes es siempre lo más recomendable.

Seguro que ya has escuchado hablar sobre Fintonic es una aplicación española que sirve para gestionar tus finanzas. No solo ayuda a llevar un mejor control de tus gastos y poder ahorrar un poco cada mes, sino que además ofrece otros beneficios. El año pasado recibió el premio de Google como la mejor innovación tecnológica de finanzas. En la actualidad la aplicación tiene más de medio millón de usuarios. Respecto a otras aplicaciones similares, con fintonic no es necesario apuntar cada una de tus actividades financieras diarias, la app es capaz de realizarlo automáticamente. Nunca antes había sido tan fácil controlar el presupuesto, eso también significa que se requieren los datos necesarios para poder acceder a tus cuentas bancarias este acceso solo tiene permiso de lectura y la aplicación no puede realizar ningunas transferencias ni otras operaciones.


Una vez que has instalado la app en tu dispositivo ya sea iOS o Android, y creado tu cuenta, lo primero es seleccionar tu cuenta bancaria para sincronizar los datos con fintonic. Son las que quieres incluir y cuáles no. Añade todas las entidades necesarias para analizar todos tus movimientos. Está app tiene una parte muy útil que es la categorización automática de los gastos y balances mensuales al detalle. Sabrás al momento si has sobrepasado tu presupuesto y en qué. Cuenta además con un sistema de predicción según sea tu comportamiento  anterior y te permitirá ajustar tus gastos comparándolos con meses anteriores. Así de sencillo es modificar y controlar tu comportamiento financiero. Además está conlleva otras ventajas y es que a la hora de negociar con alguna entidad financiera un préstamo o crédito, tu posición depende de diferentes factores. Uno de los factores más desventajosas es la información asimétrica, esto significa que una de las partes que intervienen en el negocio no cuenta con la misma información que la otra. La aplicación no solo funciona como un optimizador financiero el cual te permite gestionar el dinero de tus tarjetas y tus cuentas, también te indica si algo va mal y  sino también contiene un sistema llamado finscore qué es una puntuación que describe si eres atractivo o no para las entidades bancarias y según sea esta clasificación las condiciones que te mereces.

A la hora de contratar un crédito online o un préstamo, Fintonic facilita todas aquellas condiciones que mejor se adapte a tus intereses particulares y lo mejor es que el servicio de finscore y es gratuito. Fintonic consigue hacer sencillo, fácil e intuitivo gestionar y controlar todo lo que pasa en tus tarjetas, cuentas bancarias y te ayuda además a administrar tu presupuesto de ingresos y gastos, incluso tus créditos o préstamos. Puede decirse que es una de las mejores aplicaciones para lograr el objetivo de ahorrar.

También es significativo el caso de Habitar Natura 100 x 100 Madera, empresa especializada en la construcción de viviendas de madera, ya que además de haber recibido financiación del banco para 14 proyectos, muchos de los compradores de sus viviendas también son clientes de la entidad financiera.

En la actualidad, esta promotora tiene en proyecto la construcción de una casa piloto que se empleará como sede corporativa.

Hemos obtenido la homologación de mayor nivel en sostenibilidad por parte del banco, por lo que nuestros clientes se benefician de unas condiciones preferentes de financiación, que se mueven en torno a Euribor +1,5% o 2% de diferencial.

Aunque sus principales líneas de financiación de Triodos están destinadas a la construcción residencial y hotelera, desde la entidad reconocen que "lo más saludable es rehabilitar lo existente".

De ahí que nuestro interés por ofrecer financiación a los proyectos sostenibles sea claro y lo consideremos un sector estratégico.

Al igual que los créditos rápidos online tan conocidos como Cofidis, Vivus, Prestamo10, Cashper y otras semejantes, que sacan de muchos apuros a la gente a la que los bancos les han cerrado el grifo y no les dan crédito.

Por eso está en nuestra mente apostar por la financiación para la rehabilitación energética de edificios de viviendas en un futuro cercano.

Aunque la construcción de casas de consumo de energía casi nulo es embrionaria en España, en Centroeuropa este tipo de edificación –agrupada bajo el el movimiento Passivhaus– está íntimamente relacionado con la apertura de créditos por parte de los bancos.

Daniel Fernández, fundador de Habitar Construcción Sostenible, también ha obtenido una línea de crédito de Triodos que en este caso no está asociada a ningún proyecto en particular, "sino a facilitar el flujo de caja para todos los proyectos que desarrollamos", explica.

Antes de conceder el préstamo, le entidad financiera prestó especial atención tanto a la sostenibilidad de los proveedores de materiales de esta empresa, fundamentalmente madera y sus derivados, como al enfoque sostenible de sus diseños.

En la Seo de Urgel, en Lérida, Triodos ha financiado la construcción de 20 viviendas de protección oficial en régimen de alquiler, que promociona la cooperativa Nostrallar y que gestionará la Fundación Nou Lloc Habitatge Social.

Mientras que durante los últimos años la banca tradicional ha mantenido cerrado el grifo crediticio, parte del peso de la financiación a proyectos inmobiliarios ha recaído sobre un modelo de banca, ética y responsable, especializada en el sector de la construcción sostenible y eficiente energéticamente.

Las razones por las que la banca tradicional todavía es reacia a financiar proyectos de construcción ecológica son, fundamentalmente, dos: "Por un lado, confunden nuestro producto con las casas prefabricadas, modulares o mobile-homes, que normalmente no están consideradas como bienes inmuebles; y por otro, han cerrado los créditos de autopromoción, a los que casi no pueden acceder los clientes particulares".

Una vez formalizado el préstamo, Triodos realiza visitas periódicas y labores de seguimiento de la actividad. Las condiciones de financiación que ha obtenido, por tratarse de una empresa, son diferentes a las que la entidad ofrece a un particular. La financiación ha sido a Euribor + 4,25% de diferencial, mientras que a nuestros clientes les ofrecen Euribor + 1,95% si la vivienda es calificación energética A, que en nuestro caso siempre lo es.

"Ser solventes, tener varios proyectos en curso y haber comprado de antemano la parcela, son algunas de las condiciones que nos puso el banco", recuerda Peláez. "No obstante", matiza, "la condición principal era que se tratara de un proyecto de bioconstrucción".

Triodos Bank España, referente europeo de este tipo de banca, que comenzó a operar en nuestro país en 2004, ha concedido cerca de 36 millones de euros en financiación al sector de la construcción sostenible en 2014, distribuidos en 200 operaciones de préstamo. 

Una cifra que, a pesar de la crisis, supera a los datos publicados en su informe anual de 2018, año en el que la entidad concedió más de 20 millones de euros, con 100 préstamos.

Una financiación que, no obstante, demanda una información bastante especializada, por lo que, según Guiñazú, "es importante que la banca conozca el sector y pueda aportar una visión técnica del proyecto".

Martín Guiñazú, subdirector general comercial adjunto de Triodos Bank, está convencido de que la bioconstrucción aporta un valor añadido importante frente a la edificación tradicional. "Hay que tener en cuenta que el sector residencial es uno de los mayores generadores de emisiones de CO2 y consumidores de energía.

31 mayo 2018

Las gordas felices no existen

Madrid se viste de gorda. Ha tenido que ser Botero, con su monumentalidad carnal, el que pusiera la celulitis en su sitio. Las madrileñas, tan entregadas últimamente a la mesoterapia y a las inyecciones del doctor Ibarra (que es vasco y quiere traer la esbeltez de Neguri a los páramos de la Castellana) se sienten por fin reconfortadas en su dolor de carne, un dolor que desde siempre han ocultado dentro de la faja, pues Madrid es esencialmente ciudad de fajas, de tocino entreverado, de michelín y de desparrames múltiples. 

La faja, instrumento de represión, ha sido sustituida en estos penúltimos años por las dietas light, que reprimen el hambre, o por el yoging, que reprime la holganza, o por el agua imantada, que reprime la lógica más elemental. Mientras las nuevas madrileñas se reprimen el placer de vivir (no olvidemos, llegado este punto, el castigo de las vendas frías, el aerobic, las saunas y lo que es peor, las liposucciones) viene Botero e inunda la ciudad de cuerpos generosos, de culos que empiezan en Cibeles y terminan en Colón, de muslos que son como la columnata de Bernini pero a lo bestia, de pechos todopoderosos, de centímetros de más y de siluetas de menos.


A Fellini le gustaban las tetudas y a Botero le gustan las culonas. La Italia de Fellini y el Caribe de Botero han calado siempre en Madrid, que es una ciudad tetuda y culona por excelencia y tiene cierta inclinación al desmadre. Madrid ofrece ahora las carnes de Botero como compensación a las carnes de Penélope Cruz o Rossy de Palma, que ni son carnes y encima no se pueden tocar. Tras la moda de las top model, los nuevos símbolos de la estética femenina apuntan otra vez hacia Twygy, aquella inglesita de los años setenta que se escurría dentro de los vestidos porque estaba más tiesa que la mojama. Botero, sudaca y colosal, colorista y excesivo, llega a tiempo de frenar la cosa. 

Las gordas de Botero están a sus anchas en Madrid (y nunca mejor dicho) porque participan de su mismidad castiza y enseñan todo aquello que la dictadura de la moda quiere recortar. Se acabaron por unos días las comidas bajas en calorías, los chicles milagrosos, las aguas de los iones y las palizas en el gimnasio. Para mí que Botero ha venido en el momento justo. Su presencia contribuirá a levantar la veda de la esclavitud estética, con una primavera que se presentaba estrecha de pecho y corta de talla. Al menos por una temporadita las ciudadanas madrileñas nos pondremos moradas de natillas y cocido, nos desabrocharemos el botón del sostén con el ansia de quien se entrega vehementemente a la liberación y viviremos una alegría sin apreturas de ningún tipo. En las chichas que sobran está seguramente la felicidad que nos falta.

25 mayo 2018

Pago unas cervezas y unas gambas al ajillo

Más de un siglo y medio después de que Larra hiciera la tétrica pregunta «¿No se lee en este país porque no se escribe o no se escribe porque no se lee?», a la misma pregunta habría que responder que hoy se escribe mucho y se lee más, a pesar de lo que digan las estadísticas. Cada Feria es un récord de venta y de público. Los libreros y los escritores dicen que no se lee, y que para vender un libro, o una revista, o un periódico, hay que regalar una sopa o la quinta sinfonía, pero no es cierto. Porque ni la televisión, ni el bingo, ni las becas han matado la afición. 

Lo que pasa es que ahora leen mujeres mientras los hombres se embrutecen con el fútbol y los libreros que aguantan son los que hacen milagros. Escribir es difícil, vender libros, sin poner imaginación en la hacendera, es imposible. Los helados se venden solos, la cocaína también, pero un libro, raras veces, seduce al lector desde el escaparate. Necesita de un Don Crispín, como Leandro. Los libreros que sobreviven y triunfan son los que ponen coraje y amor en el oficio. Ahora que los voy conociendo descubro que representan el nervio y la conciencia de la vida literaria. Sin ellos se degradaría esta dudosa industria. Como los labradores van de llorones y masocas, pero ganan batallas a la indiferencia y la ignorancia, no hay más que darse un garbeo por las ferias de España, o por la de Madrid, sin ir más lejos, para descubrir que no es éste un mal año de libros. 

Y eso que resulta grotesco que los batuecos se maten en la barra del bar por pagar unas cervezas y unas gambas al ajillo y luego se resisten, como los perros al baño, a comprar un libro de mil quinientas pesetas. En Madrid, la Feria del 94 ha superado su propio récord de asistencia: más de medio millón de visitantes durante el primer fin de semana. «Desde la caseta numero uno -dice El País- hasta la 317, que se encuentra en la otra punta de la Feria, esta muestra fue un auténtico atasco humano». 


Escribir en Madrid ya no es llorar, ni escribir para nadie. El emborronar papel parece el pecado del día, y los libreros en cada ciudad se las ingenian para atraer a los lectores y dar salida a tanta fábula. En Valladolid una banda inunda de música el zoco mágico; en Burgos, Carlos Olivares Ramírez, presidente de la asociación de libreros, ha editado un folleto en el que recoge un texto bellísimo de Ricardo Bory «Filobiblion, muy hermoso tratado sobre el amor a los libros», en el que se lee: «El libro es el maestro que nos instruye sin brutalidad, sin gritos ni cólera, sin remuneración. Si nos acercamos a él jamás lo encontraremos dormido, si le formulamos una cuestión, no nos oculta su idea, si nos equivocamos no nos dirige reproches. Los que están poseídos por el amor al libro valoran en muy poco las cosas de este mundo y el dinero. San Jerónimo lo dice escribiendo a Vigilancio (Epístola 54): "Un hombre no puede estimar a la vez las monedas de oro y las escrituras". Esto ha hecho decir a un poeta: ninguna mano teñida de orín es apta para sostener un libro». Pienso como Ricardo Bory y como Carlos Olivares que la ociosidad sin libro es la muerte y la sepultura del hombre vivo. Los batuecos de este final de siglo sí que escriben y leen y hablan y oyen. Cada escritor tiene en la Feria su libro en el escaparate y cada librero monta su carpita en El Retiro.

¡Maldito Guttemberg!- En un siglo Madrid ha pasado de ser aquella ciudad en la que el señorito de polainas y chambergo, con breve chupetín o con calzón y faja ganaba mil reales al día, dos mil lograba de renta y ni un solo libro tenía, ni lo compraba, ni lo quería, lo que hace exclamar a Fígaro: «¡Maldito Guttemberg!: ¿Qué genio maléfico te inspiró tu diabólica invención? Mira aquel librero ricachón que cerca de tu casa tienes. Llégate a él y dile: "¿por qué no paga bien a los literatos?". Ay señor, te responderá. Ni hay literatos, ni manuscritos, ni quien los lea. No nos traen sino folletitos y novelicas de ciento al cuarto. ¿Vender?. Ni un libro, ni regalados los quiere nadie. Si fueran billetes para la ópera o los toros». 

El Retiro de hoy desmiente a Larra. El Retiro donde, según Umbral, aún pasea Pío Baroja con abrigo hasta los zapatos: «Juan Ramón decía que, cuando cerraban El Retiro, por la noche, la luna madrileña se quedaba dentro. Gómez de la Serna iba con sus anarquistas de juventud a subirse a las verjas y les gritaban a los guardias: ¡queremos desayunar!».

17 mayo 2018

El boato que rodea a las estrellas del fútbol

El estereotipo de futbolista limitado intelectualmente y poco comprometido con la sociedad es el más alejado del perfil de Jürgen Klinsmann. El gran aspirante a suceder a Schillaci en el trono de máximo goleador del Mundial es un tipo inteligente que habla cuatro idiomas, se preocupa por la ecología y no necesita manager para negociar sus propios contratos. De vez en cuando, también es capaz de pasar por encima de las defensas rivales con la potencia de sus remates y su ilimitada capacidad física.

Es un tipo poco corriente. Le gusta viajar a Estados Unidos de vacaciones porque allí no le conoce nadie. Todavía, a pesar de sus destacables actuaciones en el Mundial, puede bañarse en el anonimato y marcharse a un local de la Michigan Avenue para ver la final de la NBA sin que le interrumpan a cada paso con peticiones de autógrafos.

Hace algunos meses donó un millón de pesetas a un hospital de Sarajevo y el Ministerio alemán de la Juventud le contrató para una campaña de ayuda humanitaria a los niños de Uganda. Durante este Mundial ha ganado dos veces el premio al mejor jugador del partido y en ambas lo donó a un orfanato. En Stuttgart, antes de alcanzar la fama, colaboró en la rehabilitación de jóvenes salidos de prisión.

No le gusta el boato que rodea a las estrellas del fútbol. Pero él es una de ellas. Ha pasado por grandes clubes europeos como el Stuttgart, el Inter de Milán o el Mónaco, y ahora negocia su futuro a varias bandas. El Bayern de Munch es una opción, aunque clubes españoles e italianos han aparecido en el horizonte. Tuvo contactos recientes con el Valencia. En cualquier caso, quiere salir de Mónaco, un paraíso para los amantes del casino y del «papel couché», pero un suplicio para un futbolista. No hay pasión y apenas cinco mil personas acuden regularmente al estadio Luis II. A Klinsmann le gusta la tranquilidad. Pero no tanta. Ramón Mendoza le tuvo en su agenda hace años y negoció con el presidente del Inter, Ernesto Pellegrini. Pero todo quedó en el olvido, como tantas otras cosas en el Madrid. Ahora, varios años después, Klinsmann es uno de los puntos de referencia obligados del Mundial de Estados Unidos, donde cuenta sus actuaciones por goles. Es el faro que ilumina el camino del campeón del mundo hacia una nueva final.


No es hombre de sistemas ni de corsés. No le gustan las barreras que algunos entrenadores intentan imponer a la creatividad y el talento. Prefiere ir por libre, buscar lo imposible y encontrar la verdad del fútbol, la belleza y la capacidad de inventar sobre la marcha. En el Mundial del buen fútbol, Hagi tenía que destacar. De momento, Rumania ya ha dejado en el camino a Colombia y Argentina, y puede alcanzar las semifinales por vez primera en su historia si se impone a Suecia en la próxima ronda. Será el triunfo de la diversión, la derrota del automatismo.

Hagi no servía para el Madrid de Leo Beenhakker. Hay quien todavía se pellizca para comprender su sustitución en el día que el Madrid perdió su primera Liga en Tenerife, y quien martiriza sus cabellos pensando en cómo prescindió de él la entidad blanca tras la llegada de Benito Floro. Dos años después, Johan Cruyff parece dispuesto a apostar por un porcentaje mayor de anarquía en su loca aventura azulgrana de despreocupaciones y títulos fichando al rumano.

Hagi, acostumbrado a ser el hijo predilecto del régimen de Ceaucescu y al privilegio de conducir un Mercedes por las calles de Bucarest antes de la caída del dictador, tuvo que adaptarse a la oscuridad de la suplencia en el Real. Y después a luchar por la supervivencia en un modesto equipo italiano, el Brescia. Descendió a segunda división y durante toda la pasada temporada tuvo que esquivar a los defensas del Como o del Venecia. Sus únicos contactos con la élite eran sus apariciones con la selección. Un gol a Gales en Cardiff ayudó para que Rumania se infiltrara en la fiesta del fútbol. Ahora, la escuadra de Anghel Iordanescu es una de las invitadas más solicitadas.

Rumania juega al fútbol con ganas de pasarlo bien. Inventa cada vez que tiene el balón en su poder. La pierna izquierda de Hagi es, a la vez, su herramienta más estética y rentable... Raducioiu y Dumitrescu han aprovechado la clarividencia del que una vez fue el Maradona de los Cárpatos para probar su instinto goleador y hacer historia para un país que nunca hizo nada en el torneo futbolístico más importante. Con el triunfo del imprevisible Hagi, la bandera del espectáculo seguirá levantada. Verle es una gozada. Es feo, bajito y a veces parece pesarle el trasero. Pero, sobre todo, es un genio.

Una madre de familia sueca, con tres hijos de piel oscura, le escribió unos días antes del Mundial. «Gracias, Martin, por todo lo que está haciendo contra el racismo en este país. Su sacrificio, su espíritu de lucha, son un ejemplo para todos nosotros». Martin Dahlin es, en efecto, un símbolo para un país que, como el resto de Europa, ha visto rebrotar el fantasma de la xenofobia. Y sus goles en Estados Unidos están ayudando todavía más a la causa de la integración y la concordia.

Hijo de un venezolano y de una sueca, Dahlin entró en la historia del fútbol de Suecia cuando, en 1988, se enfundó la camiseta amarilla de la selección. Fue el primer deportista negro que lo consiguió. El allanó el camino para otros compañeros como Henrik Larsson, cuyo padre nació en Cabo Verde y que también está en la concentración del equipo escandinavo.

Es fuerte, trabajador y listo. Sabe encontrar el lugar adecuado en el área y se faja sin complejos ante las defensas contrarias. Es un gran rematador de cabeza, cualidad que ha podido demostrar sobradamente en los partidos que disputó ante Rusia y Arabia Saudí. De momento ya ha conseguido cuatro goles, y aunque él concede más importancia a la posibilidad de jugar la final, el trofeo al máximo realizador es una cercana realidad. Jürgen Klinsmann, con un equipo más potente, es el favorito, y él lo admite, pero Dahlin ha superado ya numerosos obstáculos a lo largo de su vida. En la Eurocopa»92 él era el «madero» que acompañaba al genial Tomas Brolin. Ahora, se ha ganado un respeto. Es limitado técnicamente, pero sus virtudes tapan esas carencias.

Sus cualidades no pasaron desapercibidas para los ojeadores alemanes que cada año marchan a pescar talentos en las ligas semiprofesionales de los países del norte de Europa.

Dahlin acabó en un histórico, el Borussia Mönchengladbach, que le ha ofrecido la renovación hasta 1996. El Girondins de Burdeos intentó ficharle hace algunos meses, pero el Borussia no se avino a negociar.

Forma en el conjunto germano una rentable sociedad con el delantero de Togo Bachirou Salou. A sus 26 años, todavía puede pensar en un traspaso futuro a un club con mayor presente. El Mundial es el mejor escaparate.

09 mayo 2018

Emma Cohen en minifalda

Cuenta Ana Rossetti en su libro Prendas íntimas que la aparición de la minifalda provocó artículos en algunos periódicos españoles más o menos de esta guisa: «Además de ser una indecencia y sentarle mal a todo el mundo, excepto a Twiggy, que encima está como escuchimizada y enferma, la poca cobertura que presta a las piernas provoca una enfermedad que puede desembocar en parálisis permanente».

«Este vaticinio terrible -dice la escritora- no se debía a murmuraciones de vecindona, sino a artículos de prensa firmados por el corresponsal en Londres de un periódico. Ahora, -añade- lo pienso y me entra risa. ¿Cómo los mandatarios de turno podían decir todas esas barbaridades y quedarse tan anchos?». Semejantes muestras de esquizofrenia intelectual no impidieron, sin embargo, que Ana Rossetti, como tantas otras mujeres de su generación, descubrieran sus piernas para hacer uso de lo que los censores denominaran «la prenda de marras»: «A mí, me importaba un comino. Yo llevé mini porque me gustaba estar fantástica -al menos así lo creía- y mi padre me lo permitía. Me ponía leotardos y botas altas para combatir la parálisis que nos iba a entrar y me arriesgaba a que me salieran hongos. Las botas, decían, dificultaban la transpiración y, a causa del sudor, te podía salir cualquier cosa mala en los pies. Yo, por aquel entonces, vivía en San Fernando (Cádiz) y sufrí como todas las de mi generación a los nuevos reemplazos de reclutas. Salían a la calle como lobos y les daba lo mismo el uniforme de colegio que la minifalda».

El diez de julio de 1964, la diseñadora británica Mary Quant, dicen que plagiando a un arquitecto y diseñador francés, Courreges, presentó a los ingleses una colección de faldas con quince centímetros menos de lo habitual. Esa mujer de origen galés y tan tímida como un rayo de luna salpicó el mundo con un lema: «piernas muy largas, faldas muy cortas» y terminó colándose con su prenda por todas las fronteras. La minifalda olía a revolución y sabía a libertad. Era el instrumento perfecto para terminar con los miriñaques y las puntillas en un mundo donde los hippies y los estudiantes exigían, acunados por las canciones de los Beatles y los Rolling Stones, la remodelación de un sistema opresor, a la vez que buscaban las caricias de una década ruidosa y extravertida.


Mary Quant inventó la minifalda para retrasar su vejez. Acortó la tela para alargar su juventud... Su austero y peripuesto país, por lo que parece, debía de aburrir hasta a la mismísima reina -quien terminó por nombrarla Comendadora de su Orden- que aceptó con absoluta parsimonia la introducción de aquella prenda demoníaca en el templo sagrado del encopetamiento y la estupidez: Ascot.

Mary Quant, un día cualquiera de ese mismo año, 1964, apareció en el hotel Ritz de Madrid con aquella prenda nunca vista en los feudos del caudillo. La diseñadora conquistó de inmediato a todas las artistas españolas -Concha Velasco, Massiel, Karina, Laura Valenzuela, etc..- que ya sabían del tema por el NO-DO y las turistas, y que se hartaron de pagar multas por aparecer de manera indecente en la televisión. Los censores, entonces, estaban detrás de las cámaras con la toquilla en la mano para cubrir escotes en caso de necesidad y para poner orden en caso de desmadre.

Y así, mientras los ingleses inventaban una nueva manera de existir entre drogas, música y vestimentas revolucionarias, la firma Westinghouse, en la Feria de Nueva York, introducía en una cápsula un disco de los Beatles, unas pastillas sedantes, un bikini y un bolígrafo para que los hombres de venideros siglos supieran con exactitud hasta qué grado de desarrollo había llegado la humanidad. Y en París, Sartre rechazaba el premio Nobel en un grito de protesta contra la guerra del Vietnam... Y en Latinoamérica, entre golpes de estado, se preparaban para ofrecernos lo mejor de sus entrañas: la literatura... En España estábamos «casi» como en Africa: «la decencia es la madre de todas las ciencias».

En el Africa negra: Uganda, Kenia y sobre todo Zambia, de hecho, se iniciaba una guerra a lo loco contra la minifalda. Se acababan de crear los estados de Kenia, Tanzania y Zambia. Un etíope, Abebe Bikila, había arrasado en el maratón de las Olimpiadas de Tokyo. Era, en principio, el renacimiento de Africa y, sin embargo, por aquellos lares los poderosos celebraban conferencias de alto nivel proponiendo que la prenda fuese prohibida por ser un instrumento tan colonizador como los tenedores y las corbatas. Los exaltados nacionalistas llegaron a atacar a algunas mujeres... Existieron incluso posiciones tan ridículas como la de una profesora de Pretoria que atribuyó la sequía a un castigo divino contra el pecado que suponía la desnudez.

A los españoles, mientras tanto, se les iba colando gota a gota toda aquella «indecencia» europea y americana contra la que los curas del régimen levantaban el puño -el derecho, por supuesto- los domingos en la iglesia.

En España, se celebraban los 25 años de paz con actos a bombo y platillo. Había que pregonar las cosas buenas del Régimen, colocar en los altares al Generalísimo, concentrar a falangistas y ex combatientes en desfiles y actos religiosos de alcurnia, y preparar el terreno para la presentación de aquella película que marcó historia y que tenía como objetivo enseñar el lado humano del caudillo, Franco, ese hombre de José Luis Sáenz de Heredia... La universidad era cutre y churretosa y abundaban en exceso los bigotillos fascistas... Sí, en la España del 64 todos eran pobres pero, en general, chicos buenos que aguantaban con estoicismo las audiencias, la reunión del gabinete y la letanía de siempre. «Unidad, autoridad y disciplina», decía un Franco que ya se ausentaba de los consejos de ministros para ir a hacer sus necesidades. Y es que, a pesar de todo y, aunque no cesaba de gritar: «Eso, que lo quemen», andaba muy contento con la exposición itinerante «España 64», (un resumen de las buenas obras del franquismo); la participación de España en la Exposición Universal de Nueva York con una réplica de la carabela «Santa María» y los Coros y Danzas y, por supuestísimo, con aquel golazo de Marcelino con el que España ganó la II Copa de Europa. Fue en un partido contra la URSS, en un estadio abarrotado de forofos y comunistas encubiertos que querían escuchar el himno soviético y ver la bandera roja.

Comisiones Obreras nace «disimuladamente» ese mismo año, los mineros de Asturias -25.000- se lanzan a la calle para protestar y Aranguren y Tierno consiguen hacer resurgir la protesta universitaria. Además, las casas se llenan de electrodomésticos -se inventa aquello de los «cómodos plazos»- y se cuenta que por cada mil habitantes existen dieciocho automóviles. Los españoles habían producido 150.000 coches, 325.000 frigoríficos, dos millones de televisores y habían creado el I Plan de Desarrollo para liberar el mercado.

Manolo Escobar llega a la cumbre con aquella letra que alegra los alberos de una España de pan y vaquillas: «no me gusta que pa los toros te pongas la minifalda» y Saura, a Berlín, con la película Llanto por un bandido que hablaba del Tempranillo. De los problemas generacionales, sin embargo, nadie habla.

Por eso, los padres ponen el grito en el cielo; las niñas, la minifalda y los niños, los vaqueros ajustados, al tiempo que imponen aquella guarrada de moda que era la de guardar el tabaco en el calcetín... La píldora revoluciona la sexualidad de la mujer, se reivindica el amor libre. Mueren los cardados y la laca y la faja, opresoras de la libertad y la independencia, y se pone de manifiesto la celulitis, que también existía. En fin, todo parecía posible. En Madrid aparece el primer radio taxi y en Burgos se descubre petróleo. Se habla de llegar a la luna y de solidaridad... Aunque Franco, empeñado en lo suyo que no era lo de todos, calificara estos nuevos inventos «como una ola de barbarie que azota el mundo». Pero al mundo le importaba tres pitos Franco y sus pantanos y entre la minifalda, las drogas, la música, la contracultura, el cine, la ciencia... se removieron todas las estructuras y empezó, de verdad, la liberación de la mujer.

La minifalda fue la excusa perfecta para machacar aquellas ideas conservadoras. Fue como un movimiento revolucionario que empezó con mucha prudencia y terminó salvajemente. De hecho, la hija de Franco, Carmencita, terminó por incluir la prenda en su ropero (de las nietas ni hablamos) y doña Carmen Polo, que en lugar de faldas compraba collares y ya no estaba para trotes, acabó por hacer la vista gorda.

«La minifalda -dice Pilar Miró- era una buena manera de protestar. El fin de los tabúes. En mi caso descubrí que tenía unas buenas piernas y un buen culo y aquello me halagó. También me daba morbillo correr delante de los grises con las faldas cortas. Te miraban de otra manera y hasta les daba un poco de corte pegarte con la porra. Aquello fue un desplante, un acto de desfachatez. Un signo externo descarado y saludable».

Victoria Camps «La minifalda de los 60 no tenía nada que ver con la falda corta de ahora. No era, ni de lejos, tan mini. Medio palmo por encima de la rodilla fue lo que se permitieron las más osadas seguidoras de Mary Quant. Representó, con todo, uno de los primeros destapes, junto con el bikini. Un atrevimiento en niñas educadas para no llevar escotes ni enseñar las piernas más de lo necesario. La moda no duró: fue superada por la esencia de la estética hippie, que alargó las faldas y significó un rompimiento más total».

Cayetana, duquesa de Alba «Nunca habíamos visto nada parecido, pero enseguida nos apuntamos a la moda. Fui de las primeras en ponérmela y nadie me dijo nada. Puede que los conservadores me criticaran hasta la saciedad, pero a mí me daba igual que lo hicieran. Y eso que las de entonces no eran tan cortas como las de ahora. Con éstas se ve todo. La minifalda es perfecta cuando quien la usa tiene unas piernas bonitas».

Emma Cohen «Por aquel entonces yo vivía en una comuna urbana en Barcelona. No éramos hippies porque no habíamos nacido ni en América ni en Inglaterra, pero nos parecíamos mucho. Vestíamos minifalda o vaqueros, íbamos con El Lobo Estepario de Herman Hesse debajo del brazo, no leíamos los periódicos ni veíamos la televisión del Régimen y no nos asustábamos de lo que viniera más allá de las fronteras».

Pilar Miró «Fue escandaloso para los mayores y muy atractivo para los jóvenes... Y, aunque enseñar las piernas, pudo o pueda significar dar gusto al macho, usarla fue una manera de protestar. Los progresistas la saludaron con un gesto de alivio. Para los fascistas fue un mal trago».

03 mayo 2018

Las mujeres que se tiran de la faja son unas ordinarias

Rascarse el cuero cabelludo. Echarse el pelo para atrás. Menear la melena al viento en plan anuncio de champú o laca. Ajustarse las gafas por las patillas o por el puente. Hurgarse la nariz. Empujar la nariz hacia arriba. Horadarse los oídos. Tirarse de la barba. Caracolearse la barba. Refregarse la barbilla. Echar la nuca hacia atrás. Ahuecarse el cuello de la camisa. Juguetear, para afuera y para adentro, con el anillo de casado. O de casada. Aflojarse el nudo de la corbata. Acariciar la corbata recomponiendo su tersura. Estirarse los puños de la camisa. Estirar por detrás los bajos de la americana. Cerrarse la americana colocando la corbata por dentro. Recolocarse la tira caída del sujetador. Subirse los calcetines o las medias. Mirarse las puntas de los zapatos. Mirarse los tacones de los zapatos... Y hay más. 

Gestos corrientes, recurrentes, casi tics, que unos y otros ejecutamos, y que indican inseguridad, incomodidad, necesidad de recomponer la figura, de readaptar el propio aspecto, de atenuar rigideces o descomposiciones que nos incordian o nos desdicen. Toda esta mímica, instintiva, casi involuntaria, viene a decir que no estamos conformes como estamos, que tenemos la necesidad de modificamos constantemente, de reorganizarnos. Que el cuerpo y, sobre él, la ropa son mapas de sensibilidad acerca de nuestra insatisfacción con nosotros mismos. Algunos de estos gestos tienen una vertiente de urbanidad. Son gestos de índole social marcados por el decoro impuesto y asimilado.


Por ejemplo, el gesto de los caballeros, al sentarse, de subirse para arriba los pantalones tirando de la raya por encima del muslo. Este es un gesto en desuso. Estaba destinado, precisamente, a conservar la raya del pantalón y a evitar las arrugas en la cara posterior de la rodilla. Ya no se ve este gesto como se veía antes. Y no se ve porque la raya del pantalón ha dejado de ser un síntoma de pulcritud en el vestir. 

Por contra, la arruga está socialmente admitida, aunque una falda de mujer seccionada en arrugas paralelas, fruto del sentarse, no ofrezca una apariencia aceptable. Otros dos gestos femeninos que se ven cada vez menos son los siguientes: uno, el muy vulgar de estirarse la faja hacia abajo -primero, de un lado, y luego, de otro- al levantarse de un asiento. Esto debe de ser porque las mujeres cada vez usan menos la faja. Y dos, el gesto de retirar, al sentarse, la mitad de las traseras del abrigo. El otro día vi por televisión al ministro Corcuera -ya lo siento- levantarse la cintura del pantalón al ponerse de pie después de una sentada. Ese gesto de levantarse los pantalones por el cinturón, y quién sabe si los calzoncillos, es, con su bamboleo de glúteos, un gesto ordinario. Todos estos gestos, más allá de su finalidad literal, son simbólicos. Algunos los estudió Freud con inquietantes interpretaciones. Indican que no estamos bien con nosotros mismos. No, no estamos bien.
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