10 octubre 2014

Calzado de goma intraspirable en las fiestas

Rape fresco y patatas submarinas luchaban por sobrevivir en el fondo de un sofrito, lo cual no consiguieron y cumplieron con su destino: alimentar a los que se apuntaron a la experiencia gastronómica externa a la que periódicamente convoca Poldo Pomés en su restaurante familiar, Il Giardinetto. Era el turno de Albert Cruells, fogonero de afición y pintor y escultor de oficio que llevaba un curso entero apartado de la agenda social, inmerso como estaba en dar forma a sus 31 tótems de piedra de tres metros de altura, la colección Barcelona. No le fallaron los amigos: Jaume Tresserra, Miquel Plana, Ricard Mercader, Joan Cruells, Lluís Llongueras, Asunció Mateu, Karen Leitz, cuya silueta decora desde hace 40 años las paredes del cercano Flash Flash, y Juan Ignacio Ramírez, el autor del libro de los 10.000 poemas que leídos en diagonal conforman una novela.

Alguna de las fiestas de la Mercè colaterales a las consistoriales han sido originales y menos mal, porque perderse por la Ciutadella según los planes de la alcaldía era una aventura a ciegas. La unión entre Quim Vila (Vilaviniteca) y Miquel Àngel Vaquer (Casa Mariol) asumió el martes forma de verbena vermutera en Vinacoteca. Reinó el vermut que envasa Vaquer y los de la Peluquería 5º 1ª colocaron rulos a quien quiso tener por una tarde un aspecto tresinero (de Tresinas), muy 70 y de gent del barri. Esa misma noche, ni una mesa libre en Isabella´s, un restaurante que parece estar diseñado para grupos de mujeres. Pinchaba la pintora y escultora Claudia Vives-Fierro, y cuando lo hace no hay pies que estén quietos. Esta chica anima cualquier cotarro.

La cartelera catalana ha vendimiado en las viñas de Jean Leon, la primera bodega en realizar una fermentación de vino blanco en bota: Peter Vives, Joan Carreras, Alba Ribas, Cristina Brondo, Ruth Llopis, Natalia Tena, David Verdaguer, Anna Ycobalzeta, Laura Yuste, Betsy Turnez, Alain Hernández y Bernat Saumell, Carlos Marques-Marcet... A pocos días de saber que Vivir es fácil con los ojos cerrados iría a Hollywood, ya en esa jornada ganó por consenso general amenizado con los vinos de Ceferino Carrión, el taxista que en la ciudad del cine llamaron Jean Leon.

Karlos Arguiñano ha estado en Cañota, uno de los feudos de los hermanos Igesias y Adrià en el Paral·lel, para participar en una acción solidaria: medio euro de cada tapa para la fundación Iván Mañero. La del cocinero vasco es un arroz con almejas y txakolí. No hay chiste incluido en la carta, aviso, pero sí ese toque del norte que se adapta a la denominación y al contenido: tapa en vez de montadito. No es lo mismo, pero vale por lo que tiene de solidario.

Con una Gambarrada se ha inaugurado la terraza del hotel Amister. Fue fiesta dominguera, con el actor Daniel Govart, espectáculo de swing, el dj Gigi El Amoroso, con gambas, cerveza, graffiti y los invitados en la piscina. Dice Ildefons Moyano, el director, que la fiesta seguirá en otoño, con estufas, mantas y no sé si gambas. Va a ser, intuyo, la gastromoda del año: vermut y gambas.

Calzado de goma, intranspirable, lo que lo hace perfecto para la humedad y la lluvia de las zonas urbanas. Y cuanto más gris sea el día, más razón hay para poner color a la indumentaria y al día con las que han dejado de ser las típicas botas de agua. Botas con dos medidas de caña (caña y media) y botines en cuanto a formas, y entre los colores hay azul, verde, rosa, coral, fucsia, rojo, amarillo... También en estampados y texturas de brillante charol o mate para espíritus ‘todoterreno’, algunas con elástico y otras con hebilla.

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