12 agosto 2012

Gore Vidal ha muerto al lado de su amante

Gore Vidal falleció el martes por una neumonía en su mansión angelina de Hollywood Hills. El cadáver lo encontró su sobrino Burr Steers, que enseguida alertó a los servicios de emergencia, que sólo pudieron certificar su muerte.

El escritor habría cumplido 87 años en octubre. Pero su sobrino desveló ayer que llevaba unos meses enfermo, apartado del mundo desde la muerte de su compañero Howard Austen, con el que vivió durante medio siglo y junto al que recibirá sepultura dentro de unos días en el cementerio de Rock Creek en Washington. El lugar elegido no es casual. Allí está enterrado su escritor favorito Henry Adams y Jimmie Trimble: el amante al que perdió en la II Guerra Mundial. 

El escritor no habría muerto en Los Ángeles si no fuera por la enfermedad de su pareja, que le obligó a abandonar en 2003 la mansión en la que vivía sobre un acantilado en el golfo de Salerno. El objetivo era residir junto al hospital californiano donde Austen recibía tratamiento. Pero la estancia se prolongó después de su muerte por los problemas de salud del propio Vidal, que sufría las secuelas de la guerra en una rodilla renqueante y otros problemas de salud propios de la edad. Los años no ablandaron el ateísmo del escritor, que no esperaba encontrarse nada al otro lado de la muerte. 

«No hay nada más», escribió en sus memorias, «esto es todo y es bastante al fin y al cabo». Eso no quiere decir que a Gore Vidal no le inquietara el paso del tiempo. En el segundo tomo de sus memorias recuerda la pregunta de su pareja en su lecho de muerte: «¿No pasó todo terriblemente rápido?». «Por supuesto», escribió Vidal, «fuimos demasiado felices y los dioses no pueden soportar la felicidad de los mortales». No hubo homenajes entre los políticos para Gore Vidal. 
Un detalle comprensible por los postulados del escritor, que le llevaron a decir que George W. Bush conocía de antemano los atentados del 11-S o que el terrorista de Oklahoma era «una persona muy inteligente». El silencio de Washington habría dejado quizá frío a Gore Vidal. O quizá habría hecho mella en el amor propio de quien había compartido amistad con Harry Truman y momentos íntimos con los Kennedy. 
A Vidal sí se le recordó anoche en Nueva York, donde sus libros permanecen en los estantes más lustrosos de las librerías y donde su obra The Best Man se representa en Broadway con éxito desde hace meses. Aquí el escritor es un héroe de la contracultura por sus opiniones aislacionistas y antimilitaristas. 

La muerte de Vidal sí se dejó sentir en las redes sociales, donde sus seguidores rindieron homenaje a su ingenio transcribiendo sus citas más memorables. La cantante Courtney Love eligió una que lo retrata de un modo inmejorable: «El estilo es saber quién eres y qué quieres decir sin que te importe un bledo». El cineasta Michael Moore eligió uno de sus aforismos más cáusticos para recordarle: «La mitad de los americanos nunca han leído un periódico y la mitad nunca ha votado por su presidente. Uno espera que se trate de la misma mitad». 

El director teatral Jonathan Miller conoció al escritor en el Nueva York de principios de los años 60 y ayer recordó su humanidad en los micrófonos de la BBC: «Era un patricio pasado de moda». 
No todos fueron elogios para Vidal. Al columnista Gideon Rachman (FT) no le gustaron los excesos de sus adoradores: «Escribió algunas buenas novelas y puede ser entretenido. La cobertura de su muerte en la BBC ha sido elogiosa hasta el absurdo. Siempre me irritó que pusieran al viejo pájaro al teléfono desde su mansión italiana y le dejaran decir tonterías con voz temblorosa sobre asuntos internacionales». 

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