06 marzo 2012

Un bebe de silicona

Lea tiene apenas unas semanas de vida. Y dentro de un año seguirá teniendo la misma edad. Sorprende también que no haya sido gestada en la tripa de ninguna señora, sino en el taller de Raquel Recuero, la mamá de casi 100 bebés como ella. 

En realidad, Lea es una muñeca hiperrealista, de las que hacen dudar de si se trata de un niño de carne y hueso o de un elaborado amasijo de silicona y cristal. 
Sus ojos rasgados, con alguna que otra pequeña legaña; su finísima piel, que deja entrever las venas de su cuerpecito; su tez sonrosada, irritada en algunas partes y con esas pequeñas heriditas que los bebés se hacen con las uñas; su débil cuello, incapaz aún de sostener su cabeza; la fontanela de su cráneo, signo inequívoco de su reciente nacimiento... Y su olor. Lea huele a una mezcla de polvos de talco y colonia. A eso que huelen los niños recién entregados por la cigüeña. 
«Es una colonia especial que les aplico antes de entregarla a las compradoras», explica Recuero. Con todo, el del perfume es uno de los últimos pasos de un largo y laborioso proceso, que se inicia con la recepción de las distintas partes del cuerpo del bebé, todas de vinilo o silicona. El cabello es uno de los elementos más complicados de colocar. «Los injerto uno a uno para dar mayor sensación de realismo», refiere la artista. 

«Esta minuciosidad es lo que nos diferencia a unos artesanos de otros. Hay quien tarda tres días y yo casi un mes en cada uno: pinto con mucho cuidado su piel, cada venita, les pongo ojos de cristal , trabajo sus expresiones...», asegura. 

Apenas 40 personas son capaces de parir a uno de estos bebés en España. «El reborn -así se llama la técnica- tiene mucho retraso en España, quizá porque los pocos que sabían hacerlo mantenían en secreto las técnicas para evitar la competencia», se duele Recuero. 

Para poner fin a esa actitud, o al menos intentarlo, Raquel Recuero y otra artesana, Patricia Gálvez, han organizado la primera exposición nacional sobre el tema (Hotel Convención, 10-11 de marzo). «Vendrán 32 artistas de España, Alemania y Chile, además de dos escultoras», explican. Además, ambas han creado la web rebornparadise.com, con el objetivo de servir de punto de encuentro y apoyo para todos los interesados en el tema. 
A pesar de que sean pocos los artesanos, un muñeco hiperrealista no suele alcanzar en el mercado español más de 600 euros de precio. «Algunos de mis trabajos se colocarían por 3.000 euros en EEUU», se duele Raquel, quien asegura que sus clientes no responden a un patrón determinado: «Hay de todo, más mujeres que hombres, eso sí. En general, son personas normales, coleccionistas que se aficionan a estos muñecos», explica. «Sólo tengo un límite con ellos: no acepto encargos de papás a quienes se les ha muerto un hijo», dice rotunda. 

Casi cuatro años de trabajo han dado pie a muchas anécdotas. Entre ellas destaca el caso de «un señor que encargó uno de estos bebés para colocarlo en una sillita en el coche y poder transitar así por el carril Bus-Vao». «También recuerdo a un chaval joven que iba a ser papá y compró uno 'para saber qué se siente', me dijo», revela la artesana. 

También recuerda el caso de un operario que realizaba unas reformas en una casa donde descansaba una de sus creaciones. «Se acercó al lugar donde estaba el bebé, lo tocó y salió corriendo en busca de la dueña de la casa. 'Su hijo no respira y está muy frío. Yo creo que está muerto', le dijo. El susto fue inolvidable para el pobre hombre». Y el alivio cuando le explicaron el malentendido. 

Algo parecido le ocurrió a Raquel al salir de unos estudios de televisión y colocar con cierta brusquedad sus muñecos en el asiento trasero de un taxi. «El taxista me sugirió quitar el aire acondicionado para que no se resfriaran los niños. Cuando le conté que eran de silicona, el pobre hombre respiró tranquilo, porque se había percatado de mi brusquedad al tratarlos». 

También hay historias emotivas surgidas gracias a Lea y sus hermanos y hermanas. «Nos encargan bebés para enfermos de Alzheimer. Está demostrado que los afectados por esta dolencia se relajan y se tranquilizan al tenerlos en brazos y cuidarlos. La ternura es terapéutica», destaca Recuero. También con un fin sanitario, la artista ha creado varios bebés prematuros que se utilizan ahora en escuelas de enfermería para aprender a tratar a tan delicados personajes. 
Las criaturas de Raquel también son estrellas televisivas: «Hice uno para la serie Hospital Central y un mono para una película», explica. 

Y no han faltado tampoco los malentendidos. «Alguien me llamó pensando que eran de verdad. Aún dudo de si quería comprar un niño de carne y hueso», recuerda con preocupación. «También he decidido tener cuidado al entregarlos: cambiar un niño, aunque no sea de verdad, por dinero, a plena luz del día...». 
Lea descansa en su cuna de mentira. Su pecho se mueve al ritmo de la respiración y succiona un chupete. Viéndola, nadie diría que sus sueños son de silicona.

2 comentarios:

  1. hola es impresionante ,realmente preciosa,y como puedo conseguir una asi,tu las vendes?gracias.

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    1. En la tienda de plaza aragon

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